El sol brillaba radiante sobre la majestuosa terraza con piscina de la mansión. Sin embargo, la aparente paz del ambiente se quebró en mil pedazos por un acto de crueldad imperdonable. Una mujer vestida con un ajustado vestido rojo sostenía una jarra de agua y, con absoluta frialdad y desprecio, la vació por completo sobre una pequeña e indefensa niña.

El agua fría empapó a la pequeña de vestido amarillo desde la cabeza hasta los pies. Asustada, resbaló y cayó de rodillas sobre el suelo mojado de la terraza, rompiendo en un llanto desgarrador.

—¡Niña estúpida! ¡Mira lo que has hecho! —gritó la mujer del vestido rojo fuera de sí, furiosa y sin ninguna empatía por la niña que lloraba en el suelo.

A pocos metros de allí, un joven recostado cómodamente en una reposera presenciaba la desgarradora escena. En lugar de defender a la pequeña, dejó escapar una carcajada burlona, disfrutando cruelmente de la humillación de la niña.

En ese preciso instante, un hombre mayor de cabello cano y elegante traje beige salió a toda prisa de la casa. Al ver a la niña en el suelo y escuchar las risas despiadadas del joven, su rostro se llenó de una rabia incontrolable. Se abalanzó directamente hacia el joven de la reposera y lo sujetó con firmeza por el cuello de la camisa.

—¡No te atrevas a tocarla! —exclamó el hombre mayor con una voz profunda y llena de furia.

Sin dudarlo un segundo, levantó la mano y le propinó un fuerte puñetazo en el rostro. El impacto hizo que el joven saliera despedido hacia atrás, perdiendo el equilibrio y cayendo estrepitosamente al agua de la piscina. Un gran chapoteo resonó mientras el agresor intentaba recuperarse en el agua.

Olvidándose por completo de la mujer del vestido rojo y del joven en la piscina, el abuelo corrió de inmediato hacia la pequeña. Se arrodilló con ternura sobre el suelo mojado, abrazó a la niña con fuerza contra su pecho y comenzó a acariciarla suavemente para calmar sus sollozos.

—Ya pasó, mi niña, estoy aquí —le susurró con dulzura al oído, prometiendo protegerla de cualquier otra injusticia.